Vida Knowmad, un estilo de vida

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La palabra Knowmad  va más allá de un concepto, de una manera de trabajar. Es un estilo de vida, es el knowmad-lifestyle. ¿En qué consiste?

Está dentro de esa corriente de «buscarse la vida» que nos ha tocado vivir en esta época de cambio de sistema y de paradigma. Hay quien habla de nómadas digitales, de trabajadores knowmads. Llamémoslo como más nos guste, las reglas del juego en el sistema social y económico cambiaron, o despertamos, nos ponemos en marcha y actuamos, o nos quedamos atrás, obsoletos, desplazados.

Precedentes
El sistema en el que vivieron nuestros padres y abuelos, en el que estudiaron, trabajaron y se jubilaron, quedó atrás.

«Levántate que tienes que ir al colegio, estudiar mucho, luego ir a la universidad, sacarte una buena carrera, para conseguir un buen trabajo, en el que trabajarás 40 años, y conseguirás una buena jubilación..» ¿A quién no le suena esta cantinela?

Eso fue lo que nos vendieron nuestros padres, y no era nada malintencionado, ni mucho menos, a ellos les funcionó, les salió bien, de momento….Mientras sigan cobrando su preciada jubilación.

Hoy en día y desde hace ya bastantes años, sabemos que esa cantinela, ese bondadoso consejo, ya no es válido. De poco sirve hacer una carrera, y luego un master, y un requetemaster, y varias estancias en diferentes países en empresas o universidades extranjeras. Si quieres trabajar para una empresa en España, ponte a la cola. Y el más preparado y que trabaje por menos sueldo, se llevará el puesto.

No es mi intención generalizar, no todas las empresas son iguales, ni se rigen por el mismo patrón, pero son muchas las voces de gente que acaba su formación y acaba en empleos precarios con sueldos míseros, en prácticas, a comisión o sin sueldo.

Y esa pobre personita de entre veinte y largos y treinta y pocos, con una formación académica «admirable»,se siente infravalorada, desesperada y asqueada por la situación actual. Se pregunta ¿para qué tanto estudiar? ¿Qué narices hago yo ahora con mi vida?

La educación recibida
Nos siguen educando para ser «curritos» , trabajadores por cuenta ajena, para una empresa.

¿Cuántos hemos salido de la universidad o de un grado formativo con la idea de montar nuestra propia empresa, nuestro propio proyecto? Pocos, muy pocos. Sólo algunos que a veces abandonaron los estudios para dedicarse a sus proyectos…

¿Cuántos acabamos los estudios con la convicción de poder aplicar los conocimientos adquiridos, de poder desarrollarlos por nosotros mismos? Poquísimos! Salimos al mundo con nuestros título, cagados de miedo, creemos que todavía debemos formarnos más, coger experiencia, aún cuando hayamos hecho un montón de horas no remuneradas en empresas como «estudiante en prácticas». ¿Más? ¿Entonces qué narices hemos estado haciendo durante tantos años?

La visión knowmad – CInco puntos clave
1- La educación y la formación no acaban con un título académico, ni todo lo que necesitamos para vivir y relacionarnos lo encontraremos en una escuela.

2- Cada ser humano tiene talentos y habilidades diferentes. Se trata de desarrollarlos y potenciarlos. No todo el mundo sirve para cualquier cosa, qué aburrido sería! Lo que nos hace especiales es lo que nos diferencia de los demás, todos somos únicos!

3- Acción. Todos tenemos algo que ofrecer a los demás, debemos aprender a descubrir y potenciar nuestros talentos formándonos durante el proceso.

Salgamos al mundo y demos lo mejor de nosotros mismos, aprenderemos muchísimo por el camino. ¿Cometeremos errores? Seguro! Pero esos tropiezos nos servirán para aprender la lección y tenerlo en cuenta la próxima vez.

4- Somos valiosos, nos gusta trabajar y ofrecer nuestros conocimientos dignamente, por eso hacemos frente a las actitudes indignas y los abusos. Nos autovaloramos, somos críticos, modificamos a mejor, reconocemos errores, pero no nos dejamos pisotear, y se lo dejamos claro a los abusadores. Respetamos a los demás y queremos ser respetados.

5- Somos responsables de nuestra vida, por lo que tomaremos nuestras decisiones de forma consciente y analítica, siempre podremos equivocarnos, aprenderemos de ello, pero no decidiremos nada por hacer feliz a otros u obligados por presiones sociales, familiares, por lo que toca o el qué dirán.

Ejemplos para el cambio
Una chica de veintipocos, después de acabar la carrera , el máster, la estancia en universidades europeas y varios cursos complementarios, trabaja a media jornada en una tienda del barrio donde vive (con sus padres claro, ¿quien se puede emancipar con unos ingresos de 400€ al mes?). Además «trabaja» para una empresa del ámbito de su formación. Su trabajo consiste en captar a clientes para un curso de una temática concreta. Si consigue los alumnos suficientes para realizar el curso, la empresa le dará el puesto de profesora de dicho curso a ella. Mientras tanto, no cobra nada, por supuesto. ¿Cuánto le pagaran por realizar el curso cuando haya conseguido a los alumnos necesarios y se haya preparado el temario a enseñar? Una incógnita…

Mi pregunta es ¿no tendrá esta chica la capacidad, la formación y el conocimiento suficiente para ofrecer ella misma esos cursos, como profesional independiente? ¿Por qué no lo hace?

Mi respuesta es:

1- por falta de visión. La educación recibida. Pensamos como «curritos», pensamos que no somos lo suficientemente buenos para hacer las cosas solos, necesitamos guías, ni siquiera sabríamos por donde empezar…Pero si nos «contratan» lo hacemos.

2- desinformación: ¿Cuál es el problema? ¿El local para dar los cursos?¿hacienda?¿autónomos?¿seguro de responsabilidad civil? Tenemos la varita mágica: Internet. Muchísimas personas y buenos asesores profesionales nos aclarar todos esos temas en cientos de blogs y webs.

3- el qué dirán. ¿Qué va a pensar de mi el resto del mundo?¿Y mis padres? ¿Quién me va a apoyar?¿Y si me sale mal?

4- limitaciones emocionales: infravaloración, gandulería, visión negativa y falsas esperanzas. ¿Para qué esforzarme si eso no puede salir bien? Mejor espero un poco y seguro que alguien acaba contratándome.

5- la excusa que te de la gana, siempre habrá alguna…

¿Todos debemos hacernos entonces empresarios, o freelances o autotrabajadores? No, pero debemos dignificarnos, conocer nuestro valor, defender nuestros principios y nuestra valía. Como trabajadores por cuenta ajena y por cuenta propia. Las personas válidas, las que valen realmente la pena, nos reconocerán, y querrán contratarnos sean clientes o jefes, querrán que trabajemos para ellos.

Pondré un ejemplo.

Conocí una mujer de unos 45 años, su formación académica era básica, no llegaba al graduado escolar, desde muy joven se dedicó a limpiar, casas, despachos, cocinas, fábricas, colegios, lo que fuese. Era muy buena limpiando, buenísima, jamás he visto a nadie limpiar de esa manera. Ella sabía que era buena, que hacía bien su trabajo, y que lo hacía en el tiempo correcto. Por eso cuando algún particular o empresa le pedía que «usase menos producto de limpieza» , o que «sólo quitase lo gordo» , o que «no se matase tanto en los lavabos de obra, total es para los paletas…» Cuando cuestionaban su manera de trabajar, sugiriéndole que lo hiciese «peor», se despedía amablemente y se buscaba otra cosa. Canturreaba mientras trabajaba, se lo pasaba bien. Me dirás que no es el mejor trabajo del mundo, y no te lo niego, pero esa mujer hacía lo que quería y como quería, dignificaba su trabajo y su persona. Y nunca le faltaron las ofertas.

Otro ejemplo.

Acabé la carrera, busqué trabajo y me salió un contrato a través de una agencia de trabajo temporal, en una empresa alemana de inversiones inmobiliarias situada en Barcelona.

Era una oficina de alto standing en un edificio del Passeig de Gràcia, un único empleado, la «secretaria-recepcionista-documentalista-con-idiomas». El primer día, el jefe, me dice cómo funciona la cafetera, cómo le gusta que le sirvan el café, y cómo debo servirlo cuando vengan clientes. Al segundo o tercer día, me sugirió algún cambio en la vestimenta. El trabajo en sí, la tarea que debía realizar era chula, me gustaba. Pero el jefe era un energúmeno insoportable. A las dos semanas oí como le decía a la de la agencia de colocación, que a ver si le encontraba una secretaría con «las tetas más grandes»…Cuando acabé la jornada me fui a la agencia y les dije que me despedía, que me había salido otra cosa que me interesaba más y que rescindía el contrato. Todavía era demasiado joven y tenía demasiada vergüenza para enfrentarme a esos abusos y a las personas que los consentían. Pero esas cosas se aprenden con el tiempo…Lo importante es respetar tu dignidad y tu valía por encima de los abusos y las malas personas, que siempre nos encontraremos por el camino.

Si has leído hasta aquí sin aburrirte, bienvenido a la vida knowmad! Me encantaría conocer tu opinión. Te ofrezco la sección de comentarios para ello. Gracias.

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Publicado por Knowmad

Persona autodidacta de mente inquieta y pensamiento crítico.

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